Ciudad Juárez, Chih., 25 de septiembre de 2025.– La historia de Abel Alejandro Macías Alvarado, recién graduado de la carrera de Mecatrónica en la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ), es un testimonio de perseverancia, valores familiares y fe en los sueños. Con un título en la mano y una sonrisa serena, asegura que este momento representa “uno de los más bonitos” de su vida, pues detrás de su logro hay noches de desvelo, sacrificios y, sobre todo, el acompañamiento de su madre, a quien reconoce como su mayor inspiración.
Abel recuerda que lo más difícil fue adaptarse al ritmo universitario: las materias complejas, los proyectos que exigían disciplina y las presiones económicas que, en ocasiones, se interponían en el camino. Sin embargo, cada obstáculo se convirtió en una oportunidad para reafirmar su constancia. “No son carreritas, es una carrera en general; lo bueno es que me mantuve constante y lo pude lograr”, dice con alivio, consciente de que cada paso fue parte de una formación integral.
La formación académica corre en las venas de su familia: sus hermanos ya habían pasado por la experiencia universitaria y sus padres siempre se mantuvieron atentos a su desarrollo. Pero fue su madre quien se convirtió en su faro, la que lo acompañó en cada reto, la que lo motivaba a seguir intentando incluso en los momentos de mayor cansancio. “Ella fue mi mayor motivación para salir adelante, siempre estuvo a mi lado, impulsándome a terminar”, expresa con emoción.
Ese respaldo, más allá del apoyo económico, se tradujo en confianza, en esa voz que le repetía una y otra vez: “inténtalo, y si no sale, vuelve a intentarlo hasta lograrlo”. Una filosofía que Abel adoptó como parte de su vida.
En su paso por la UTCJ, Abel reconoce la huella que dejaron sus profesores, en especial una maestra a la que describe como “muy capacitada” y capaz de transmitir conocimiento con pasión y claridad. Esa guía académica, sumada a la exigencia constante de sus docentes, lo forjaron en valores de respeto, dedicación y esfuerzo, que hoy siente como parte de su carácter profesional.
Consciente de que la graduación es apenas el inicio de un nuevo ciclo, Abel se prepara para reforzar su inglés, continuar con estudios de posgrado y abrirse camino en el campo de la investigación tecnológica, un área que lo apasiona aunque sabe que es un reto complejo. Su objetivo inmediato: encontrar estabilidad laboral, aportar al desarrollo de su comunidad y seguir construyendo grandes cosas en su ámbito de estudio.
La historia de Abel Alejandro Macías no es solo la de un joven que obtiene un título universitario; es la de un hijo que honró el sacrificio de sus padres, de un hermano que se inspiró en la formación de su familia, y de un estudiante que comprendió que los sueños se conquistan con constancia.
“Fue una experiencia de mucha presión, de momentos difíciles, pero también de gran satisfacción. Y hoy puedo decir que valió la pena”, concluye, con la certeza de que su mayor herencia no es solo el conocimiento académico, sino los valores que lo guiaron en este camino: fe, dedicación y esfuerzo.
